Los chistes desarrollan en
los niños una mayor capacidad lingüística y permiten comprender que las palabras
pueden tener más de un significado.
Comienzan a expresar
acertijos con doble sentido, luchan por dominar tanto el contenido como la
forma.
La maestra:
- Jaimito, si en esta mano tengo 8 naranjas y en esta otra 6
naranjas ¿Qué tengo?
- Unas manos enormes, señorita.
- Pedrito, ¿qué planeta va después de Marte?
- Miércole



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